FOTO-GRAFÍA. Foto (luz) – grafía (escribir).
Así pues, fotografía significa «escribir con luz».
¿Alguien hubiese leído el Quijote si comenzase así?: Hen un lujar de la mancha de cullo nonbre… En fotografía la técnica importa, y mucho. Por supuesto que el contenido es vital, pero las formas en las que presentamos nuestros trabajos son determinantes. Para muchos, excluyentes.
Nadie compraría un libro escrito con faltas de ortografía, sin embargo salimos embriagados de numerosas exposiciones cuyas «obras» están plagadas de faltas de ortografía visuales. ¿Y eso por qué ocurre? Porque todos sabemos leer y detectamos fácilmente las faltas gramaticales, pero pocos saben ver las faltas visuales. Hay excepciones, como en fotoperiodismo, donde las fotografías se hacen como se pueden. Pero en la mayoría de los casos se muestran errores y problemas no resueltos que tenían fácil solución, lo que dice muy poco a favor del autor, da igual lo famoso que sea, lo reconocido y galardonado que esté, o la envergadura del espacio donde exponga. Si está mal, está mal.
Todo ello sin mencionar la mediocridad, la fotografía sin talento cada vez más extendida y camuflada bajo frases grandilocuentes de algunos comisarios que las exhiben sin pudor.
No nos dejemos embriagar por la nostalgia del pasado, ya que nos hará perder la objetividad y nos parecerá que todo lo antiguo es mágico e inigualable, algo que no responde a la realidad sino a una cierta ensoñación del pasado. Una fotografía mediocre es una fotografía mediocre por muchos años que tenga, por muchos arañazos y tonos sepia que la acompañen. La firme quien la firme.
Es necesario que aprendamos a ver de verdad, igual que aprendimos a leer, y dejar de aceptar cualquier cosa solo por estar colgada. Hay que exigir a los centros expositivos y comisarios un mínimo de rigor y calidad; no todo merece ser mostrado, y la mediocridad no debe disfrazarse ni celebrarse.
