• Saltar al contenido principal
Logo-cabecera-sinconsenso.com

sinconsenso.com

Artículos de opinión sobre temas difíciles y con enfoques incómodos que otros prefieren evitar

Usted está aquí: Inicio / Cultura / No son los políticos, eres tú.

No son los políticos, eres tú.

10/04/2026

Politica sin siglas_sinconsenso.com

No son los políticos, eres tú.

No hay siglas que piensen, no hay colores que gobiernen, no hay partidos que decidan. Hay personas. Y aun así, seguimos votando como si estuviéramos eligiendo una camiseta, y no a quien va a estar dentro tomando decisiones que afectan a millones de personas. 

La política moderna se ha convertido en un engaño asumido. Nos han enseñado a creer que existen bloques sólidos, coherentes e ideológicos. Izquierda, progresistas; derecha, conservadores y más allá, extremistas. Falso. Basta observar con un mínimo de atención para ver que un mismo partido puede mutar por completo en función de quién lo lidera. No es una desviación puntual, es la norma. Y en España lo conocemos bien.

Programas que se contradicen, promesas que no se cumplen ni en lo que se dijo que se haría, ni en lo que no se haría. Giros que hace unos años habrían sido impensables. Y sin embargo, el votante medio sigue actuando como si nada de eso importara. Como si el símbolo de la papeleta fuera más importante que las decisiones que se tomen después. 

El politólogo italiano Giovanni Sartori dijo «los partidos no son fines en sí mismos, sino medios para alcanzar el poder». Nada nuevo. Lo relevante es que seguimos ignorándolo.  

El problema no es que los líderes cambien el rumbo, eso es inherente al poder, a la ambición y a las circunstancias. El problema es que el votante no actualiza su criterio. Vota por inercia, por tradición, por identidad. Vota con las tripas, por impulso, no con la cabeza, y ahí está el problema real. Nos gusta señalar al político como el origen del problema, pero es un recurso demasiado fácil. El político responde a intereses, y si el votante opta por la lealtad ciega, la tendrá. Si acepta el engaño mientras venga del «bando correcto», también lo tendrá. 

Hay una frase que se escucha más de lo que debería, «prefiero que me roben los míos». No es cinismo, es algo peor, es renuncia. Es estupidez. Es aceptar que lo juicioso ha sido sustituido por el bando, y quienes piensan así no están actuando en democracia, están actuando como hinchas. 

El economista estadounidense Bryan Caplan lo resume de forma dura en The Myth of the Rational Voter, «Los votantes no solo pueden ser ignorantes, tienden a ser irracionales de forma sistemática». No es un insulto, es una descripción basada en comportamientos repetidos. 

R3 - Política sin siglas_sinconsenso.com

Este patrón no es exclusivo de España, se repite en muchas de las democracias modernas. Cambian los nombres, cambian los contextos, pero la lógica es la misma. Se vota más por fidelidad que por evaluación, más por discurso que por hechos. La consecuencia es previsible, líderes que saben que no necesitan coherencia, solo conexión emocional. Partidos que ya no necesitan sostener una línea clara, solo adaptarse al clima del momento, y un electorado que, en lugar de exigir, justifica. 

Tal vez el ejercicio más incómodo, y más necesario, sea dejar de preguntarse a quién votar y empezar a preguntarse por qué. Revisar si las razones son actuales o arrastradas, si responden a hechos o a costumbre, si son propias o copiadas. Porque al final no elegimos siglas, elegimos a personas concretas, con motivaciones concretas y en contextos concretos. Y seguir ignorándolo no es ingenuidad, es una forma de irresponsabilidad. 

La política no va a mejorar por sí sola. No va a hacerlo porque los partidos evolucionen ni porque aparezca un líder distinto. Va a mejorar, si lo hace, cuando el votante deje de elegir no ver. Hasta entonces, no hay engaño posible, no nos están fallando. Estamos eligiendo exactamente eso. 

Volver a la página de artículos

¿Quieres compartir este sitio?

Publicado en: Cultura, Sociedad

© sinconsenso.com · Condiciones de uso · Privacidad · Las cookies que no usamos · Términos y condiciones